La ciudad de Cuenca es escenario este miércoles de un complejo simulacro de emergencias que recrea las consecuencias de unas precipitaciones extremas. El ejercicio ha arrancado con una rueda de prensa a los medios y el envío inmediato de un aviso masivo a la población a través del sistema EsAlert.
En la plaza del Salvador, las lluvias simuladas han provocado el derrumbe de una vivienda, dejando atrapado bajo los escombros a un grupo de personas que aguardaba el inicio de una procesión. Bomberos, personal sanitario y fuerzas del orden trabajan de forma conjunta en la zona para realizar las labores de rescate y atender a los heridos. Paralelamente, la crecida del caudal del río Huécar a su paso por la Puerta de Valencia ha obligado a desalojar a varios residentes de un Centro de Mayores a través de la planta superior.

Coordinación operativa y apoyo a víctimas
Todos los damnificados están siendo trasladados al albergue provisional situado en la Plaza de España. El rápido despliegue de esta instalación ha permitido atender con agilidad a las primeras personas en llegar, muchas de ellas con un fuerte estado de nerviosismo provocado por el riesgo de la situación, para lo cual están recibiendo asistencia y atención psicológica.
Mientras tanto, en el Puesto de Mando Avanzado se ha celebrado una reunión de urgencia para realizar una primera valoración de los afectados y garantizar la respuesta conjunta de todos los recursos del 112. Las intervenciones se han multiplicado por distintas zonas: los bomberos han completado el rescate en altura y posterior valoración médica de varias personas atrapadas en el parque del Huécar, al tiempo que otro equipo trabaja en el achique de agua de un garaje anegado con ocupantes atrapados en su interior. Además, los GEO de la Policía Nacional han intervenido tras la caída de una moto al río Júcar como consecuencia del temporal.
De la simulación a la realidad hidrológica
Este ejercicio para testar los protocolos de Protección Civil llega a Cuenca apenas un mes después de que la ciudad afrontara una grave emergencia real por inundaciones. El pasado 11 de febrero, el caudal del río Júcar superó los 296 metros cúbicos por segundo, una crecida histórica que obligó a activar por primera vez de forma real el sistema de alertas ES-Alert en la capital conquense. Aquella situación crítica, en la que el cauce entró en una fase de riesgo extremo desconocida desde 2019, evidenció la necesidad de mantener engrasados los mecanismos de respuesta rápida.

El entrenamiento de hoy da continuidad a la estrategia de autoprotección ensayada en otros puntos de la región para anticipar desastres naturales. En marzo de 2024, la provincia de Guadalajara acogió un operativo preventivo similar en Cabanillas del Campo, donde más de 110 efectivos se coordinaron ante posibles riadas. La conexión entre las alertas reales —como la reciente crecida en Cuenca o los confinamientos en Azuqueca por incendios en el verano de 2025 — confirma que la preparación constante sobre el terreno resulta determinante para garantizar la seguridad de los ciudadanos cuando la emergencia deja de ser un ensayo.
