El Gobierno de Castilla-La Mancha ha iniciado este lunes una ronda de contactos destinada a perfilar cómo será el futuro Museo de Bellas Artes que se ubicará en Cuenca. El consejero de Educación, Cultura y Deportes, Amador Pastor, ha encabezado la primera reunión de este grupo de trabajo junto a la viceconsejera del área, Carmen Teresa Olmedo; la delegada provincial de la Junta, María Ángeles López; y la concejala de Cultura y vicepresidenta segunda de la Diputación, Marian Martínez. Para el desarrollo del proyecto, la administración cuenta con la implicación directa de la Universidad de Castilla-La Mancha, la Escuela de Arte ‘Cruz Novillo’ y el Museo de Cuenca.
El objetivo de esta iniciativa participativa es incorporar las aportaciones de expertos para consolidar un espacio de referencia para los vecinos y visitantes de la capital. El Ejecutivo autonómico plantea este museo como una pieza que completará cronológica y artísticamente el actual circuito expositivo de la ciudad, explicando su posición como referente cultural a nivel nacional e internacional. Las nuevas instalaciones permitirán mostrar de forma destacada las obras de creadores conquenses fundamentales, entre los que se encuentran Pedro Mercedes, Luis Marco Pérez y Fausto Culebras.
La consolidación de la oferta museística local
La creación de la mesa de trabajo para el Museo de Bellas Artes encaja con la estrategia de expansión del patrimonio que Cuenca ha acelerado durante el último año. Tal y como se ha analizado en Liberal de Castilla, las administraciones locales y regionales mantienen una hoja de ruta enfocada en diversificar los espacios artísticos de la capital, buscando que la ciudad ofrezca un recorrido integral que vaya más allá de sus consolidadas colecciones de arte abstracto y arqueología.
Este nuevo recinto viene a saldar una cuenta pendiente con los artistas de la provincia, proporcionando un hogar definitivo a la imaginería, la cerámica y la escultura de autores que definieron la identidad visual conquense. Al conectar esta nueva infraestructura con instituciones formativas como la Escuela Cruz Novillo, el proyecto no solo resguarda el legado histórico, sino que establece un puente directo con las nuevas generaciones de creadores locales que garantizan el futuro cultural de la ciudad.
