El festival cultural Cardenete Sonado continúa el desarrollo de su ambiciosa programación para este año 2026. Tras una exitosa apertura, este sábado 23 de mayo a las 20.00 horas, la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción acogerá el segundo concierto del ciclo, que en esta ocasión correrá a cargo de los Alumnos del Conservatorio.
La edición de este año reviste un carácter especialmente significativo. Bajo el lema «Habitamos el patrimonio», el festival se une a la conmemoración del 250 aniversario de la pintura mural de la iglesia parroquial (1776-2026). Este histórico fresco, que preside el altar mayor del templo y en cuyo centro neurálgico se halla la imagen de la Virgen de la Asunción —titular de la parroquia—, sirve como marco visual y conceptual incomparable para fusionar la riqueza musical con el legado histórico de la localidad.

El concierto de este sábado supone una apuesta decidida por el talento joven y la formación musical, permitiendo a los asistentes disfrutar de la acústica del templo mientras se rinde homenaje a dos siglos y medio de arte y devoción plasmados en sus muros.
Un programa que se extiende hasta octubre
El concierto de los Alumnos del Conservatorio es solo la segunda parada de un viaje cultural que se prolongará durante los próximos meses. La programación de «Cardenete Sonado» y la Red de Artes Escénicas y Música de Castilla-La Mancha incluirá en las próximas semanas citas de primer nivel:
13 de junio: Grupo Musical Zarandea.
27 de junio: Coro del Conservatorio de Cuenca (Homenaje a D. Fortunato Saiz de la Iglesia).
11 de julio, en el atrio de la iglesia, Dúo Belcorde, música de cine.
17 de julio: Cuarteto Lignum.
26 de julio: Concierto de soprano y arpa (Quiteria Muñoz y Úrsula Segarra: La Galana).
El acceso al concierto de este sábado 23 de mayo, así como a los del resto de festival, es libre hasta completar el aforo del templo. Cardenete Sonado invita a vecinos y visitantes a sumergirse en una experiencia donde la música se convierte en el vehículo perfecto para habitar y dar vida, una vez más, a nuestro patrimonio compartido.
Por Mila Herreros.
