La paciencia se ha agotado en la Serranía Baja de Cuenca. Municipios como Carboneras de Guadazaón, Víllora, Arguisuelas, Villar del Humo y Pajarón sufren desde hace más de dos meses cortes continuos en el servicio de fibra óptica, una situación que mantiene paralizada buena parte de la actividad económica y administrativa de la comarca.

Las caídas constantes de la red están provocando importantes pérdidas a los negocios locales, que dependen de internet para realizar cobros, gestionar pedidos o comunicarse con proveedores. El problema afecta por igual a autónomos, vecinos y servicios públicos; los propios ayuntamientos encuentran serias dificultades para sacar adelante el trabajo diario y los trámites ciudadanos. Ante esta situación, el alcalde de Carboneras de Guadazaón, Carlos Arteche, ha liderado la reclamación institucional para exigir una actuación urgente a Movistar. Los afectados denuncian que la operadora se limita a justificar los fallos como una supuesta caída del sistema, sin identificar el origen real de la avería ni garantizar la estabilidad de las comunicaciones.
Este apagón digital supone un nuevo obstáculo para una comarca volcada en frenar la despoblación. La falta de una conexión fiable choca con los recientes planes de dinamización rural impulsados por las administraciones en la zona, como la implantación del Transporte Sensible a la Demanda. Además, llueve sobre mojado para localidades como Carboneras de Guadazaón, Arguisuelas o Víllora, las mismas que a principios de 2025 tuvieron que llevar hasta el Tribunal Constitucional el cierre de la línea de tren convencional. A la pérdida histórica de las infraestructuras ferroviarias se suma ahora un aislamiento tecnológico que frena el desarrollo comarcal y vulnera el derecho básico de los ciudadanos a vivir y emprender en el medio rural en igualdad de condiciones.
