Cáritas Diocesana ha presentado el IX Informe FOESSA sobre exclusión y desarrollo social, revelando que 40.000 personas en la provincia de Cuenca sufren exclusión social. De esta cifra alarmante, prácticamente la mitad se encuentra en una situación de exclusión severa, mientras que 23.000 conquenses padecen pobreza extrema. El documento constata que las sucesivas crisis han cronificado la brecha en el territorio, demostrando que tener un empleo precario ya no garantiza escapar de la vulnerabilidad. En el conjunto de Castilla-La Mancha, este problema afecta al 20% de la población, lo que se traduce en 428.000 personas al margen del sistema.
Vivienda y salud pública
Los motores principales que retroalimentan esta crisis son el mercado inmobiliario y el estancamiento de los salarios. En la provincia conquense, 24.000 ciudadanos asumen gastos excesivos para mantener su hogar frente a sus ingresos reales. Otros 19.000 viven en condiciones de tenencia precaria, ya sea en espacios cedidos por terceros, realquilados, ocupados o bajo amenaza de desahucio. A nivel autonómico, la cuota media del alquiler ha crecido un 28% desde 2018, asfixiando las economías familiares de forma sistemática.
Esta asfixia económica tiene un impacto directo y grave en el sistema de salud. Los datos del informe señalan que 21.000 conquenses han tenido que abandonar la compra de medicinas, tratamientos, prótesis o dietas terapéuticas simplemente por falta de recursos económicos. Cáritas advierte que se está erosionando la equidad sanitaria, convirtiendo un derecho fundamental en un privilegio dependiente del nivel adquisitivo.
Los rostros del problema
La exclusión social en la región no se distribuye de forma aleatoria, sino que castiga a perfiles demográficos muy concretos y reconocibles. El informe identifica varios grupos de riesgo principales frente a la pobreza:
Población extranjera, con tasas de exclusión casi tres veces superiores a las personas de nacionalidad española.
Menores y jóvenes menores de 30 años, cuya vulnerabilidad es casi cinco veces superior a la de los mayores de 65 años.
Familias numerosas o con varios menores, afectando al 39% de los hogares con dos o más niños a su cargo.
Evolución de la crisis
El archivo de Liberal de Castilla refleja cómo esta fractura social lleva tiempo consolidándose en la provincia. Durante las presentaciones de las últimas memorias anuales de Cáritas Cuenca, la cobertura del medio ya documentaba el incremento sostenido de familias trabajadoras que acudían a los recursos asistenciales para poder pagar los recibos de la luz o llenar la cesta de la compra.
Esta trayectoria confirma un cambio estructural en el perfil de la vulnerabilidad local. La pobreza ha dejado de ser un estado transitorio ligado exclusivamente a los picos de desempleo, como ocurría hace una década. Hoy, la inflación inmobiliaria y la pérdida de poder adquisitivo expulsan a los vecinos de forma crónica, exigiendo a las instituciones un cambio de políticas que no solo reparen el daño, sino que prevengan la desigualdad desde su origen.
