La Asociación Provincial de Cerealistas Conquenses (ACECON) prevé una campaña con un buen volumen de producción de cereal y girasol en la provincia, salvada en el último momento por la meteorología. Durante su reciente Asamblea General, el sector ha confirmado que las lluvias de marzo y la primera quincena de abril han sido providenciales para revertir los efectos de un invierno inusualmente seco y con grandes oscilaciones térmicas. Gracias a estas precipitaciones, la mayor superficie de cebada en La Manchuela y la zona Centro avanza favorablemente en su fase de llenado de grano. Por su parte, los trigos blandos y duros cultivados en las áreas más frescas de la Serranía ya se encuentran en plena floración.

Sin embargo, el optimismo por el volumen de la cosecha choca frontalmente con una rentabilidad asfixiada por el contexto internacional. El presidente de ACECON, David Manzanares, ha advertido que la crisis en Oriente Medio está teniendo un impacto directo y crítico en las cuentas de los agricultores conquenses. Los problemas en las rutas marítimas han disparado el precio de los fertilizantes importados, mientras que el encarecimiento del crudo eleva el coste del gasóleo agrícola justo a las puertas de la recolección. A este escenario se suma una alta volatilidad en los precios de venta que impide a los productores cerrar contratos a futuro con estabilidad.
Flexibilidad burocrática y homenaje a Urbano Chana
Durante el encuentro provincial, los cerealistas también abordaron cuestiones de gestión laboral en las explotaciones agrícolas. La directiva aclaró que el formato digital para el registro horario de los trabajadores no es obligatorio en la actualidad. Por lo tanto, no contar con sistemas digitalizados de control horario no es motivo de sanción, lo que aporta cierta tranquilidad burocrática a las explotaciones de la zona.
La reunión concluyó con un profundo reconocimiento hacia Urbano Chana, empresario local recientemente fallecido. Manzanares destacó la honradez y humildad de Chana, quien en los años ochenta fundó desde cero la empresa Chanagar. Hoy, bajo el liderazgo de sus hijos Maribel y Santiago, la compañía se ha consolidado como un motor económico vital para su comarca en los sectores agrario y del transporte.
El arraigo de esta empresa familiar ha permitido generar y mantener 50 puestos de trabajo directos. Además, gestionan múltiples puntos de distribución que resultan esenciales para la vertebración logística del sector agrícola en la provincia de Cuenca.
Evolución del sector: de la sequía a la inflación de costes
La radiografía actual del campo en Cuenca marca un punto de inflexión respecto a las crisis agrícolas del último año documentadas en la hemeroteca de Liberal de Castilla. Durante la campaña anterior, las noticias del sector estaban acaparadas casi en exclusiva por la angustia de una sequía histórica que mermó drásticamente los rendimientos por hectárea, obligando a las asociaciones a reclamar ayudas de emergencia para la supervivencia de las siembras.
Hoy, el foco del debate ha rotado por completo hacia la gestión financiera y la supervivencia empresarial. El agricultor conquense ha pasado de mirar al cielo rogando por la lluvia, a vigilar los mercados internacionales de materias primas para poder cuadrar los márgenes de beneficio. Esta transición demuestra que la resiliencia del sector en la provincia depende ahora de su capacidad para blindar una producción local abundante frente a unos costes energéticos dictados por la inestabilidad geopolítica.