El alcalde de Cuenca, Darío Dolz, ha sido recibido este lunes por el Rey Felipe VI en el Palacio de El Pardo, en Madrid, en un encuentro conjunto con los regidores del Grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad. Durante la recepción, Dolz ha trasladado una invitación formal al monarca para que asista a los actos centrales que la capital conquense celebrará el próximo mes de noviembre con motivo del 30 aniversario de su declaración por la Unesco.
La cita ha servido para agradecer el respaldo histórico de la Corona a la entidad, pero también para poner sobre la mesa exigencias de gestión. El regidor conquense ha reclamado una mayor «cogobernanza legislativa» que garantice que la voz de los ayuntamientos sea escuchada a la hora de redactar leyes sobre la preservación de los espacios patrimoniales. Asimismo, la reunión ha permitido establecer la hoja de ruta internacional del Grupo, que tiene su próximo gran reto en el Primer Encuentro Iberoamericano de Ciudades Patrimonio, previsto para marzo en Cáceres.
Búsqueda histórica y Cierre
Esta invitación oficial a la Casa Real marca el punto álgido de la agenda institucional que Cuenca lleva desplegando de forma intensa durante el último año de cara a su trigésimo aniversario. Tal y como se ha venido recogiendo en el archivo de Liberal de Castilla, la exigencia planteada hoy por Dolz en El Pardo sobre la participación municipal no es nueva, sino que responde a la principal reclamación estructural de estas quince ciudades. Los consistorios asumen en solitario la enorme carga financiera y urbanística que supone mantener vivos sus cascos históricos, por lo que exigen herramientas legales que se adapten a su realidad diaria.
De este modo, la actualidad conecta directamente con el esfuerzo del Ayuntamiento por transformar una efeméride en una herramienta de presión política útil. La evolución de este debate, unida a la posible presencia de Felipe VI en las calles de Cuenca este noviembre, convierte a 2026 en un año clave. Ya no se trata únicamente de una celebración de orgullo e identidad local, sino del momento definitivo para consolidar un modelo de gestión patrimonial más justo y con capacidad para liderar los futuros foros iberoamericanos.
