Entrevista vista en la Cañada Real. Hablamos con Lobo, veterano pastor trashumante y con el ganadero de bravo, Tomás Martínez.
En Los Terreros, en la Cañada Real de Rodrigo Ardaz, un lugar en el que, a pocos metros, cuesta arriba, te clavas en las gredas, en las arcillas llenas de pegamento y de agua cuando la tierra se empapa, encontramos la pequeña vacada de Pedro Miota camino, trasterminante, de Las Majadas para la I Jornada Trashumante.
En el grupo, capitaneado por el ganadero Pedro Miota, va el novillero Sergio Lopez, dos chicas que están haciendo un grado de Técnico Superior en Ganadería y Asistencia en Sanidad Animal, y nuestros protagonistas: Lobo (Mariano Maeso) que, aunque de Tragacete, está emparentado con los Maesos de Vega del Codorno. Es pastor trashumante desde que tenía 14 años estando, la mayor partes de ellos, en la ganadería de Juanvi Mora.
El otro protagonista de nuestra entrevista es Tomás Martínez, ganadero gracias a unas vacas que le quedaban a Vicente Guzmán, en Añover de Tajo, procedentes de la antigua ganadería de Rogelio Miguel de Corral que inauguró la Feria de San Isidro que ahora conocemos. Lo que, Tomás, califica de “patasblancas” a las que le añadieron toros de Santa Coloma y de Saltillo destacando, según él, lo cárdeno, los grises y, pese a ello, algún berrendo.
Ahí les dejamos. Por el barranco Merino; una vía de comunicación que no solo servía para mover cabezas de ganado, especialmente merino sino que, también, como camino para personas y mercancías durante siglos.
