La ciudad de Cuenca se aproxima a la alarmante cifra de 1.200 grafitis notificados a través de la plataforma vecinal StopGrafiti. A pesar de las distintas campañas de limpieza llevadas a cabo en la capital, las pintadas vandálicas continúan proliferando en las calles. Ante esta persistente situación, la asociación ha decidido implementar nuevas herramientas tecnológicas de control y hacer un llamamiento urgente a la colaboración ciudadana para garantizar la continuidad del proyecto.
Entre las principales novedades implementadas en su portal web destaca la creación de un mapa interactivo que permite a los usuarios geolocalizar con precisión las nuevas pintadas que aparecen en los barrios de la ciudad. Esta herramienta participativa se irá actualizando progresivamente para incluir también las coordenadas exactas de los grafitis más antiguos, creando así una radiografía visual del vandalismo en Cuenca.
La plataforma, que el próximo mes de junio celebrará su segundo aniversario, atraviesa un momento clave para su viabilidad. Debido a los costes fijos derivados del mantenimiento del servidor y la página web, la junta directiva ha habilitado la opción de asociarse formalmente mediante un nuevo formulario y el pago de una cuota anual de 20 euros. De hecho, la propia renovación de la directiva dependerá de la incorporación de nuevos socios voluntarios dispuestos a involucrarse en la gestión.
El trabajo de StopGrafiti ha comenzado a trascender la mera denuncia local. El pasado 19 de marzo, el colectivo participó por videoconferencia en una microcredencial de la Universidad de Salamanca (USAL) enfocada en la gestión y prevención del grafiti vandálico mediante el uso de Inteligencia Artificial. Además, para respaldar sus acciones, mantienen abierta una recogida de firmas que avanza a un ritmo lento y en la que puede participar cualquier persona con DNI, sin necesidad de estar empadronado en el municipio.
Toda esta presión vecinal pone el foco directamente en la gestión de la administración local. En noviembre de 2025, StopGrafiti dio un paso burocrático decisivo al entregar al Ayuntamiento de Cuenca 23 modelos de formularios utilizados en otros consistorios españoles. El objetivo era instar al gobierno municipal a crear un procedimiento oficial y permanente que permita a los ciudadanos solicitar la eliminación de pintadas en espacios privados. Este requerimiento conecta con uno de los grandes obstáculos históricos del urbanismo conquense que venimos documentando: mientras que los servicios municipales de limpieza priorizan regularmente el patrimonio público y el Casco Antiguo, las fachadas de las comunidades de vecinos siguen desamparadas jurídicamente ante los actos vandálicos. La creación de este marco legal que exige la asociación supondría un cambio estructural en la forma en que Cuenca protege su paisaje urbano.
