Cientos de personas han tomado este domingo las calles de Cuenca para protestar contra la proliferación de macrogranjas y macroplantas de biogás en la región, exigiendo la dimisión de la consejera de Desarrollo Sostenible, Mercedes Gómez. La marcha, impulsada por la Coordinadora Stop Ganadería Industrial C-LM y Stop Biometano C-LM que agrupan a 46 colectivos vecinales, arrancó en el barrio del Castillo y finalizó en la Plaza Mayor. El eje central de la movilización responde al rechazo frontal de un modelo industrial que los vecinos de las zonas rurales consideran altamente contaminante y desproporcionado.
La jornada reivindicativa ha estado marcada por el estricto control policial coincidiendo con la celebración institucional del Día de Castilla-La Mancha en la ciudad. La Subdelegación del Gobierno prohibió a los asistentes acercarse a las inmediaciones del Auditorio, recinto donde la Junta de Comunidades llevaba a cabo su acto oficial. Una vez disuelta la manifestación, agentes de la Policía Nacional impidieron el paso hacia zonas emblemáticas como las Casas Colgadas y el puente de San Pablo a cualquier persona que vistiera camisetas con lemas de la protesta, una restricción que no se aplicó al resto de turistas.

Los colectivos denuncian una situación crítica para el medio ambiente y la salud pública de numerosos municipios basándose en datos específicos:
Existen 68 proyectos de macroplantas de biometano en tramitación para procesar una media de 160.000 toneladas de residuos, principalmente purines.
La contaminación por nitratos afecta gravemente a 28 municipios que no pueden consumir agua del grifo al superar los 50 mg/litro, manteniendo a otros 104 en situación crítica.
Se ha reactivado la tramitación de 61 macrogranjas porcinas en 43 municipios, lo que aumentaría el censo regional en 362.863 cabezas, un 19% más.
El Ejecutivo autonómico ha concedido la autorización ambiental en San Clemente (Cuenca) para la mayor instalación avícola de España, con casi un millón de gallinas que se abastecerán de un acuífero sobreexplotado.
Archivo histórico regional
La hemeroteca reciente de liberaldecastilla.com refleja cómo este conflicto ha escalado de forma sostenida durante el último año. Tras el fin de la moratoria que paralizaba los proyectos ganaderos, el debate público se trasladó rápidamente hacia las consecuencias tangibles de las instalaciones ya operativas. Los graves episodios de malos olores denunciados en Casasbuenas y las alarmas por emisiones de humo en la planta de Belinchón durante los últimos meses evidenciaron los primeros síntomas de una problemática que ahora vertebra el descontento en las cinco provincias.
Evolución del conflicto
El escenario actual demuestra una transformación profunda en el modelo de gestión de residuos en Castilla-La Mancha. Lo que comenzó hace años como una defensa aislada de pequeños pueblos frente a la instalación de granjas porcinas, ha madurado hacia un rechazo integral al ciclo completo de la ganadería industrial. La irrupción de un Plan regional de Biometanización, diseñado sin límites de tamaño, y la nueva Ley de Inversiones Empresariales Estratégicas han actuado como detonantes finales de la indignación ciudadana.
Las plataformas vecinales entienden que la administración diseña normativas para favorecer al lobby gasista, facilitando infraestructuras que retroalimentan la necesidad de crear nuevas macrogranjas para asegurar el suministro de purines. Esta dinámica consolida un circuito que sacrifica el futuro de los pueblos, agrava la calidad del agua potable y convierte el territorio en un sumidero industrial sin generar fijación de población real.
